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Viviendo en el pasado?

Por: Yocasta Grassals


Muchas de las personas que he acompañado en mi práctica clínica o que en alguna Conferencia, se han acercado a mí para una “preguntita personal de 5 minutos”, tienen en común, entre otros elementos, mantener su foco de atención en eventos pasados. Sean estos buenos o malos.



Como parte del protocolo, en la primera entrevista con una persona, para conocer de su historia, hacemos algunas preguntas sobre su niñez, familia, etc. En tanto conversamos, las reacciones pueden ser diversas; pero en la mayoría de los casos, aún se mantiene un fuerte nexo con el ayer, con lo ya vivido, con lo que pasó, hace años o recientemente; pero que es parte de la historia.


La práctica de vivir en el ayer, es una de las causas que impide disfrutar sanamente y a plenitud del hoy. Además de restar la oportunidad de proyección hacia el futuro.


Muchas de las personas que he acompañado en mi práctica clínica o que en alguna Conferencia, se han acercado a mí para una “preguntita personal de 5 minutos”, tienen en común, entre otros elementos, mantener su foco de atención en eventos pasados. Sean estos buenos o malos.


Como parte del protocolo, en la primera entrevista con una persona, para conocer de su historia, hacemos algunas preguntas sobre su niñez, familia, etc. En tanto conversamos, las reacciones pueden ser diversas; pero en la mayoría de los casos, aún se mantiene un fuerte nexo con el ayer, con lo ya vivido, con lo que pasó, hace años o recientemente; pero que es parte de la historia.


La práctica de vivir en el ayer, es una de las causas que impide disfrutar sanamente y a plenitud del hoy. Además de restar la oportunidad de proyección hacia el futuro.

Hace unos años, en mi país natal, Republica Dominicana, atendí a un joven que había sido despedido de su trabajo por negarse a realizar labores próximas a un puerto donde atracaban barcos. Inicialmente, esto fue tomado como un acto de desobediencia a las órdenes recibidas; pero luego la conducta del joven fue cambiando en su desempeño y finalmente, llego el despido. El, nos comentaba que tenía pesadillas con frecuencia y no lograba un sueño reparador.


Como de costumbre, inicié la sesión realizando algunas preguntas exploratorias que permitieran, no justificar, sino comprender la situación por la que esta persona estaba atravesando. En una de las sesiones, hablando de algunos eventos de su niñez y la relación con su padre biológico, él se detuvo en la narrativa y comenzó a llorar. Le permitimos continuar cuando pudo y nos compartió lo que había venido a su memoria en esos momentos y le había producido ese dolor. Su padre, era muy violento y él, cuando niño, muy travieso y desobediente. El padre aprendió que lograba doblegarlo amarrándole a una estaca en pleno sol, impidiéndole moverse y ahí le dejaba por horas y horas.

Esa hecho se repitió muchas veces, tantas que este hombre arrastraba aún en su adultez las marcas emocionales de esa inusual manera (por llamarle de alguna forma) de disciplinarle. Ahora, al parecer, él estaba consciente de lo que había sucedido al negarse a realizar el trabajo cerca de donde los barcos atracaban, “era como ver esas cuerdas alrededor de mi cuerpo”, así lo aseguró.


Ese este joven como a muchas otras personas, le hice la pregunta: ¿Si tuvieras la oportunidad de hacer algo con tu pasado, que harías? Algunas personas responden “borrarlo”, otras, “escogería lo bueno y desecharía lo malo”. Algunas con sabiduría me han dicho, “no es posible volver atrás”. Es cierto, el tiempo pasa y no regresa, no hay oportunidad de escoger eventos buenos y desechar otros, no hay oportunidad de borrarlos. Solo existe la oportunidad de aprender de ellos… Si, aprender de esos eventos por los que has tenido que pasar antes de llegar al momento que hoy estas viviendo.


Si tu caso es que estas soñando aun con las cosas buenas que tuviste, despierta y ven a tu realidad, ya no están. Si las disfrutaste, bien hiciste; pero no puedes estacionarte en ese pasado que ahora es ficticio porque no está. Si es un pasado lleno de dolor o frustraciones, date la oportunidad de vivir cosas nuevas. Cada día es una oportunidad para iniciar de nuevo. Si entiendes que no puedes hacerlo solo o por ti mismo, busca ayuda profesional sin descargar en las personas que están a tu alrededor (hermanos, padres, amigos, parejas, hijos, etc.) el dolor y la amargura que llevas.


Vive el hoy, porque realmente eso es lo que tienes, a veces el mañana no llega, la vida cambia en un instante y puede ser que lo que has planeado no lo obtengas, nunca llegue, tu vida puede terminar antes. No es que no hagas planes, que no tengas metas, eso es bueno; pero debes disfrutar el presente que tienes, hay quienes, erróneamente se niegan a aceptarlo y vivirlo.




El hombre más sabio, Salomón, escribió: “todo lo hizo hermoso en su tiempo”, refiriéndose a Dios (Eclesiastés 3:11). Realmente todas las etapas de tu vida son hermosas, así como todas las estaciones del año; aunque diferentes una de la otra tiene su belleza. También Salomón afirma en el 3:15: “Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó”.


Que puedas restaurar tu vida y ubicarte en el lugar que te corresponde estar, en el aquí y ahora, sal de ese pasado que has cargado por años y date el permiso de disfrutar tu presente, que es un regalo de vida.

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