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Por qué muchas parejas no funcionan?

Updated: Sep 29, 2019

Por: María Báez

La respuesta a esa pregunta es simple: porque esa fue la pareja que usted eligió, su realidad y sus situaciones. Esa respuesta suena algo tonta y sin sentido, pero voy a expresar algunas ideas para que puedan entender.


He escuchado personas decir que la palabra “Novio” significa que No vio y en cierto sentido puede ser verdad; pero no siempre. Muchas veces no vemos porque no queremos, ya que todos los que ven nos ponen la situación frente a los ojos, pero aún nosotros viendo justificamos lo que sucede y se da cuenta que es la persona equivocada, pero nos aferramos a ella. Otras veces no vemos y creemos seguimos con el señor o señora perfección.

No vemos, porque el enamoramiento nos ciega. El padre Liniero (Sacerdote católico venezolano) escribió un libro llamado “Si estas enamorado no te cases”. Es algo que suena contradictorio a lo que hemos aprendido, pero él tiene la razón. En realidad, el problema no es el enamoramiento, sino la manera que nos sentimos al estar enamorados. Si se compara el enamoramiento con la embriaguez, se puede encontrar el paralelismo de que borracho ve la realidad de manera distorsionada, la mujer que nunca le gustó se ve atractiva, el débil se cree Superman, el tímido se vuelve extrovertido, entre otras cosas. En el enamoramiento muchas veces se distorsiona la realidad.


El borracho no tiene la capacidad para tomar decisiones porque no piensa y solo actúa en base a los sentimientos y emociones en su estado de embriaguez. La persona enamorada, está borracho de ilusiones, esperanzas, deseos de compañía y en algunos casos de amor. Digo algunos casos, porque el enamorado puede creer que ama y no ser así, se confunde el amor con sentirse enamorado. El amor es un sentimiento maduro en el que hay conciencia y se acepta la persona a pesar de sus limitaciones. El enamoramiento es más ilusión que sentimiento y realidad.



Muchas personas dicen que su pareja cambió o que la gente cambia cuando se casa. Esas afirmaciones son erróneas porque nadie cambia, es que solamente no vio la realidad o no la quisimos ver en su momento. No vemos actitudes que pueden presentarse en situaciones determinadas que solamente conviviendo bajo techo con esa otra persona podría darse cuenta. Si no tenemos la oportunidad de verlas, nunca vamos a saberlas, a menos que la persona lo diga. Inclusive, muchas veces la otra persona informa cualquier cosa acerca de si misma y la pareja no le cree, o no se le ponen atención porque no ven señales de lo que les dicen.


A continuación, voy a describir algunas situaciones comunes que contribuyen con el fracaso de algunas parejas. Entre las situaciones esta: negarse a ver la realidad, pensar que tiene super poderes, tener expectativas muy elevadas o diferentes a las de la otra persona, casarse por compromiso, sentirse acostumbrado a la pareja, enfocarnos en los defectos del otro y no ver los nuestros y la incompatibilidad de caracteres.

1- Negarse a ver la realidad cuando por ejemplo una mujer tiene un novio que es muy celoso, le da mucho cariño, peor aún si la mujer tiene necesidad de afecto. El hombre la hace dependiente de él emocionalmente, quiere controlar todo lo que hace porque la ama, por lo tanto, no puede tener amigas porque son una mala influencia para ella y hasta de la familia la separa.


Esta mujer en su proceso de embriaguez ve que ese hombre le da “todo lo que necesita”: seguridad, amor, cariño, comprensión, etc. Las demás personas notan que la mujer ha cambiado después que está con ese hombre, por los celos, la inseguridad de que la va a dejar, etc. En el peor de los casos, el hombre un día en un brote de celos golpea la mujer, pero ella lo deja pasar porque puede pensar que se lo buscó por no informarle donde iba o con quien saldría. Ese hombre, siempre dijo que sería un hombre abusador, los demás pudieron ver que algo no anda bien, pero la borrachera era más fuerte y no lo vio.


2- Pensar que tenemos super poderes. En ocasiones estamos enamorados de una persona en la que vimos que no era la correcta o tenía cualidades que no nos agradan, pero queremos cambiarla. Nadie va a cambiar a nadie. Tampoco, nadie le quitará traumas a nadie y el otro cambia solamente si está dispuesto, cuando quiere. Un ejemplo de esto es alguien que le gusta salir los viernes después del trabajo, pero si la pareja es más hogareña y no le gusta ese tipo de actividades. Mientras está en la casa piensa en todas las maniobras que hará para que la otra persona cambie, y si están solteros piensa que cuando se casen le hará cambiar, ¡Pero qué mentira más grande! Sucede que quien le gusta las fiestas puede sentir presión, porque entiende que le dedica todos los días a su pareja y los viernes son suyos. Quien se queda en la casa puede sentir más frustración porque su plan ha fallado y al final se destruye la relación. Este tipo de situación puede darse con las salidas, el uso de alcohol, compartir con la familia de origen, hábitos, entre otras cosas.


Quien piense que puede hacer cambiar su pareja, está simplemente perdiendo el tiempo.

Para saber si esa es la persona indicada antes de dar un gran paso en una relación como casarse y tener hijos; haga una lista de todas las cosas que le desagradan y piense ¿Seré capaz de soportar esto por el resto de mi vida? Si la respuesta es No, piénselo bien. Si la respuesta es Si, piense hasta donde. Si las posibilidades es que la situación empeoraría y no sería capaz de soportar esa intensidad, quedarse en esa relación podría ser la crónica de una muerte anunciada para la relación.


3- Expectativas que no se cumplirán. Nadie está para llenar espacios vacíos de nadie. Aunque en momentos, la pareja cubra parte de un hueco en nuestras vidas. Todos tenemos necesidades emocionales y afectivas, las cuales en muchos casos queremos que la pareja las satisfaga. Si la pareja no es capaz de satisfacer esas necesidades emocionales y afectivas, la frustración será mayor e insatisfacción en la relación.

Una persona que ha venido de un hogar donde ha recibido cariño, se sienta segura y comprometida con su pareja, dará sin ningún problema en la medida de sus posibilidades. Si esa persona busca una pareja con baja autoestima, insegura, con deficiencias de cariño, puede que exista conflicto porque querrá que le llenen ese vacío que sus padres le dejaron. Las demandas de la persona deficiente pueden ser muy grandes, ya que crea que su pareja es responsable de su felicidad y de darle lo que nunca ha recibido. Cuando la pareja no le da el cariño que espera, puede que cele porque crea no le quieren o le es infiel, pelee mucho, reclame afecto constantemente y la pareja cada día se sienta más presionada, acorralada y saturada de la presión.


4- Casarse por compromiso. Esto suele suceder cuando la pareja tiene mucho tiempo de relación y por lo menos uno de los miembros ha perdido interés en la otra persona y continua la relación por compromiso con ella y/o la familia.


En ese tipo de relación ya no existe la magia de enamoramiento, puede que haya amor, pero el sentimiento es más de amistad que erótico. La persona se siente incapaz de romper la relación porque teme no encontrar otra persona, porque su pareja es buena persona y le ama o por intereses personales, entre otras cosas. Lo peor de todo, es que muchas veces estas relaciones terminan luego de casados y tener hijos, lo cual es peor. En otros casos, es una relación de conflictos constantes si ambos deciden permanecer juntos. Otros permanecen en la relación a empujones y pasando por procesos traumáticos los cuales afectan ambos miembros de la pareja y los hijos en caso de tenerlos.


5- Sentirse acostumbrados a la pareja, pero no enamorado: cuando alguien se casa con una persona que realmente no lo ama solamente por la costumbre, lo más probable es que ambos uno o ambos miembros de la pareja hayan creado una relación de dependencia emocional, pero sin amor. En estos casos, por lo menos uno de los miembros de la pareja ha perdido el interés en el otro, pero al mismo tiempo teme arriesgarse a estar solo y buscar otra pareja.


Cuando esto sucede, la familia se ve afectada, especialmente en lo íntimo porque realmente no existe interés. El sentimiento es más bien como si la pareja fuera su hermano o hermana. Muchos han aprendido cómo sobrellevar la relación por el nivel de dependencia, pero si la pareja es muy activa sexualmente, el conflicto puede ser mayor, especialmente si le es infiel.

6- Ver los defectos del otro y no reconocer los nuestros es un veneno en la pareja. Muchas personas pasan el tiempo humillando, criticando y notando todo lo negativo de su pareja, pero hago esta pregunta ¿qué tanto he tenido que ver con que mi relación no funcione? Una pareja está compuesta por dos personas y los dos de alguna manera han contribuido con el problema. Posiblemente uno más que el otro, pero cada uno pone un poco hacia el problema.


En ocasiones hay personas que dicen estar dispuestas hacer que su matrimonio funcione, van donde diferentes consejeros, pastores, sacerdotes, el brujo y ninguno puede ayudarle por una simple razón. “Están dispuestos a que su relación funcione cambiando al otro, pero ellos no”. Posiblemente la otra persona tiene más que usted para cambiar, o tal vez usted es quien tiene el problema y culpa al otro. En fin, las dos partes deben poner de su esfuerzo para que la relación prospere.

Un ejemplo muy común de lo mencionado anteriormente, es el caso de una mujer que pelea mucho, por todo. El hombre se siente saturado y en ocasiones no quiere ir a la casa para que no le estén gritando. La mujer se queja de que el hombre se pasa el tiempo en la calle tomando, con amigos o lo que sea. Hasta un segundo trabajo puede que busquen para no estar en la casa. Lo mas triste de todo esto, es que muchas veces la mujer no es capaz de darse cuenta del problema en realidad, solamente puede ver qué le está afectando a ella, pero no a su esposo.


El hombre por su lado, muchas veces piensa en proveer a la familia, cree que esto es suficiente y no toma tiempo para conversar con su esposa. Es muy probable que ella tenga problemas de salud, laborales, con algún hijo, pero al hombre parece no importarle. Por lo menos es lo que la mujer piensa y siente por la actitud del hombre. Es probable que la mujer le grite porque no la escucha y siempre está en otras cosas. El hombre hace lo que dije anteriormente porque la esposa pelea mucho, pero en ningún momento el hombre ha intentado empatizarse con ella para entender lo que le sucede o cuáles son sus necesidades. ¿De quién es la culpa? Claro que de ambos. Ninguno ha buscado la forma correcta de expresar sus necesidades.


7- Incompatibilidad de los miembros de la pareja. Esta expresión ha estado muy de moda y hasta tomada como broma. La realidad es que mientras más compatibles son los miembros de la pareja, mayor es la posibilidad de que la relación prospere. La expresión “Los polos opuestos se atraen y los iguales se repelen” aplica para la física, pero no necesariamente para las relaciones humanas. Otra expresión o termino muy utilizado es el de “media naranja”, pero ambas partes de la naranja son diferentes al igual que la pareja.

Las relaciones entre padres, hermanos, amigos, jefe y subalternos que son más cercanas, son las que comparten intereses comunes. Esto no está relacionado a la misma personalidad o parecida, más bien se refiere a compartir cosas en común. Si a mí no me gustan los deportes y la otra persona es fanática, querrá compartir con usted acerca del tema, pero si le repele completamente, tratará de buscar una persona con los mismos intereses para compartir ideas.


En la incompatibilidad de caracteres muchas veces tiene que ver con diferencias marcadas en las diferencias del nivel de educación de ambos, clases sociales, diferencias de religión, cultura, entretenimiento, actitudes, costumbres, personalidad, etc. No significa que estas diferencias hagan fracasar la relación, el problema es si la pareja no sabe manejarlos y no encuentran un punto medio donde ambos se sientan cómodos.

Cuando existen diferencias de intereses en miembros de la pareja, si uno de los dos no cede, la relación está condenada al fracaso. Un ejemplo claro es la diferencia de creencias religiosas. Vamos a imaginar que la pareja está compuesta por dos personas de creencias diferentes y ambos son muy activos en sus iglesias. Ellos creen manejar la situación a la perfección, uno visita la iglesia del otro y hasta hacen una celebración matrimonial donde participen ambas partes.

Cuando estas situaciones suceden, se puede notar que uno de la pareja siempre es más intenso que el otro y menos abierto o flexible. Tal vez en su iglesia le preguntan o hacen comentarios del por qué su pareja no le acompaña. Si le acompaña, puede que se sienta presionado o presionada por los miembros cuando le invitan actividades que no está dispuesto o dispuesta a ir. Si tienen hijos, aunque acuerden llevarlos a ambas iglesias, siempre cada uno desea que asistan a su iglesia o que prefiera su religión.

En estos casos he visto lo siguiente: El miembro más débil de carácter termina complaciendo su pareja y abandona su religión. Otro escenario es que la pareja tenga conflictos porque el hijo quiere ir a la iglesia de uno y no del otro. En el peor de los casos y el más común, los hijos no van a ninguna iglesia.


Este es solamente un ejemplo, pero son muchas las situaciones que mientras estamos enamorados buscamos soluciones mágicas a lo que es casi imposible y luego que vemos la realidad chocamos con la pared. No todos los casos son iguales, existen excepciones, pero hay una tendencia a repetirse los mismos patrones.

Si la persona que me está leyendo en este momento está pasando por una situación difícil en su matrimonio o su pareja por alguna de las situaciones mencionadas anteriormente, le recomiendo que busque asesoría con un profesional o persona que pueda ayudarla a salvar su relación. En otros casos tal vez no necesiten ayuda extra, pero si una pequeña reflexión y llevar a cabo un plan de cambio podría ayudarle.


Si la persona que está leyendo está en una relación problemática, no está casada y no tiene hijos, le invito a que analice bien la situación antes de profundizar la relación con esa persona. Trate de visualizar el futuro con los problemas que tienen y cómo podrían empeorar, luego formúlese la siguiente pregunta ¿Yo seria capaz de soportar esto por el resto de mi vida? Si la respuesta es no, le invito a que reflexione acerca de la relación y buena suerte si decide continuar. Si la respuesta es que puede soportarlo, le invito a que siga reflexionando para que esté seguro de que está dando el paso correcto y no va arrepentirse.


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